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4 técnicas para organizar tu presupuesto y empezar a ahorrar

Actualizado: 26 de abr de 2019


Empezar a ahorrar puede ser incluso más difícil que ahorrar en sí. Por eso mismo, te recomendamos 4 métodos para configurar tu presupuesto que te permitirán empezar a ahorrar de una vez por todas. Escoger un método u otro dependerá de los objetivos financieros que quieras alcanzar y de tus preferencias personales, pero es recomendable que los conozcas todos para poder elegir.


1. El método 50/30/20

Te has preguntado alguna vez ¿cuánto dinero deberías de gastar en tus necesidades y cuánto en las cosas que te gustaría tener? ¿Te has preguntado alguna vez qué parte de tu salario debería de destinarse a mejorar tu futuro financiero? Si es así, el método 50/30/20 podría ser el más indicado para ti. Con esta técnica, el 50% de tus ingresos se destinarán a cubrir lo esencial, el 30% a comprar lo que realmente disfrutas y el 20% a cumplir con tus objetivos financieros.


Las necesidades esenciales incluirían cosas como: el alquiler, la comida, la factura del teléfono, los servicios públicos, el transporte etc. Lo que realmente disfrutas serían gastos como: la suscripción de Netflix, entradas para ir al cine, una salida a comer, un concierto etc. El resto del dinero se destinaría a objetivos financieros como: un fondo de emergencia, tu pensión, el ahorro para la compra de una casa etc. Además, puedes variar un poco estas cifras según tu situación personal y probar por ejemplo otros porcentajes como 50/20/30.


2. El método 0

El objetivo de esta técnica es que tu ingreso mensual menos tus gastos mensuales (incluidas las asignaciones como poner dinero en cuentas de ahorro o de inversión) sea igual a cero. Las reglas son que no debe de quedar dinero al final del mes y que no se debe de gastar más de lo que ingresa.


Para comenzar, analiza el estado de tus cuentas bancarias, el estado de las cuentas de tus tarjetas de crédito y los recibos de los últimos meses para tener una idea de cuánto gastas en las diferentes categorías de presupuesto. A continuación, asigna un límite de gasto a cada una de esas categorías de presupuesto. Es posible que tengas que jugar un poco con los números hasta que la cantidad de dinero que gastes sea igual a la cantidad de dinero que ganes. Para que sea más fácil, te dejamos un ejemplo de cómo se vería tu presupuesto:


Ingresos:

Salario $ 1,500

Ingreso total: $ 1,500


Gastos:

Alquiler: $ 450

Utilidades: $ 50

Internet: $ 40

Deuda de tarjeta de crédito: $ 100

Comida: $ 300

Transporte: $ 60

Cenar fuera: $ 150

Entretenimiento: $ 100

Suscripciones: $ 50

Membresía de gimnasio: $ 50

Ahorros: $ 150

Gastos totales $ 1,500


El método 0 es perfecto para hacer que cada peso cuente. Este presupuesto puede incluso indicarte dónde se encuentran tus problemas financieros, o si simplemente no estás ganando suficiente dinero o si estás gastando demasiado en una determinada categoría.


3. El método límite

En algunos escenarios es necesario recortar la mayoría de tus gastos y centrarte en lo básico. En efecto, hay algunas situaciones concretas donde sólo debes incurrir en los gastos que son absolutamente necesarios. Todo lo restante, se ahorra. Aquí te dejamos un ejemplo:


Ingresos:

Salario: $ 1,500

Ingreso total: $ 1,500


Gastos:

Alquiler: $ 450

Utilidades: $ 50

Internet: $ 40

Deuda de tarjeta de crédito: $ 100

Comida: $ 300

Transporte: $ 60

Ahorros: $ 500

Gastos totales $ 1,500


Este método es útil si buscas aumentar tus ahorros considerablemente durante un periodo limitado de tiempo o quizás liquidar una deuda. También puede ser útil si cuentas con bajos ingresos, si tienes muchos gastos esenciales o si necesitas un reajuste de gastos.


4. El método del 60%

Está claro que es inteligente priorizar lo esencial. Pero ¿qué pasa con esos gastos que no son vitales pero que consideramos muy importantes para nuestras vidas? El método del 60% le otorga importancia a ese tipo de gastos. Este método es similar al método 50/30/20, pero las reglas son un poco diferentes. Con la técnica del 60%, reservaras el 60% de tus ingresos para tus gastos esenciales y para gastos con los que estás comprometido, como un entrenador personal, unas clases de baile o unas vacaciones.


¿Y qué pasa con el otro 40% de tus ingresos? Sería conveniente destinarlo a tus objetivos financieros y a gastos discrecionales. Richard Jenkins, el financiero que ideó esta solución, dividió su 40% en cuatro áreas de 10%: ahorros para la jubilación, ahorros a largo plazo, ahorros a corto plazo y dinero para ocio.

La solución del 60% es ideal si deseas priorizar los gastos no esenciales que te interesen. También es bueno para todo aquel que desee orientación sobre dónde debería ir su dinero, pero que no quiere ser demasiado estricto con el seguimiento de cada peso.


Bonus: El sobre líquido

La técnica del sobre líquido no es un método de presupuestación, es más bien un truco que te ayudará a cumplir con tu presupuesto y que debes conocer para que te sea más fácil seguir al pie de la letra tus asignaciones a gastos y ahorros. El truco consiste en comprometerte a pagar los gastos variables, como comida, transporte, ropa, entretenimiento y restaurantes, en efectivo.


Primero, deberás ser consciente de cuánto puedes gastar en cada categoría según el método que hayas elegido de entre los anteriores. A continuación, marca los distintos sobres con cada categoría de gasto y llénalos con la cantidad mensual o semanal asignada de efectivo. Por ejemplo, un sobre puede contener $ 300 para restaurantes y otro puede tener $ 100 para entretenimiento. Cuando salgas a comer en restaurantes, gastarías dinero del sobre de restaurantes. Si vas al cine, pagarías los boletos con efectivo del sobre de entretenimiento. Una vez que se haya gastado todo el dinero en efectivo de un sobre determinado, no podrás volver a gastar en esa categoría hasta que llegue el momento de rellenar el sobre de nuevo.


Es importante tener en cuenta que no usarás sobres en efectivo cuando se trate de gastos fijos, ya que realmente no puedes hacer nada para reducir estos gastos; tan sólo está la posibilidad de suprimirlos por completo. Este truco es ideal si gastas mucho con tu tarjeta de débito o crédito. Al limitarse a una cantidad finita de efectivo, es (casi) imposible gastar en exceso.


Si eliges uno de estos métodos, te será mucho más fácil ahorrar dinero que podrás luego asignar a tus objetivos para alcanzarlos en un menor tiempo.


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